La caña de azúcar es una planta agradecida y decorativa que se adapta muy bien al clima mediterráneo. Con unos cuidados básicos puedes tenerla en tu huerto, en el jardín o incluso en una maceta grande en la terraza.
Clima y ubicación
Necesita mucho sol (al menos 6 horas diarias) y temperaturas cálidas. Crece con fuerza entre primavera y otoño y sufre con las heladas, así que en zonas frías conviene protegerla en invierno o cultivarla en maceta para poder moverla.
Suelo y maceta
- Prefiere suelos sueltos, fértiles y bien drenados. Mezcla la tierra con compost o humus de lombriz.
- Si la cultivas en maceta, elige una de al menos 40–50 litros, con agujeros de drenaje.
Plantación
Se puede plantar a partir de esquejes (trozos de tallo con dos o tres nudos) o de plantones ya enraizados, que es la opción más sencilla y rápida. Entierra el esqueje en horizontal a unos 5 cm de profundidad, o planta el plantón al mismo nivel que tenía en su maceta. La mejor época es la primavera.
Riego y abonado
Riega con frecuencia en verano, manteniendo la tierra húmeda pero sin encharcar. Un aporte de abono orgánico cada uno o dos meses durante la época de crecimiento ayuda a obtener tallos gruesos y jugosos.
Cosecha
La caña está lista cuando los tallos son gruesos y las hojas inferiores empiezan a secarse, normalmente entre 10 y 12 meses después de plantarla. Corta los tallos a ras de suelo: la planta rebrotará y te dará nuevas cañas la temporada siguiente.
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